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6 Consejos para padres y cuidadores 1. Lleve un registro de las vacunas de su hijo y tráigalo a cada cita. 2. Pregúntele al médico si el niño debe recibir alguna vacuna en cada visita. 3. Descargue y revise el programa de vacunación recomendado para los niños por los CDC: www.cdc.gov/vaccines/hcp/ imz-schedules/child-adolescent-age.html. 4. Hable con su proveedor de cuidados de salud sobre cualquier inquietud o pregunta que tenga. Las vacunas son una herramienta crucial para mantener a los niños sanos. Esto es clave durante sus primeros años de vida. En el caso de los bebés, los niños pequeños y los niños en general, la vacunación puede prevenir enfermedades graves. También puede reducir las hospitalizaciones. Puede ayudar a proteger a las familias y comunidades de brotes. Vacunas recomendadas y calendario Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan una serie de vacunas para niños desde el nacimiento hasta los 18 años. Estas vacunas protegen contra enfermedades tales como: • Hepatitis B (HepB) • Difteria, tétanos y tos ferina (DTaP) • Haemophilus influenzae tipo b (Hib) • Poliomielitis (IPV) • Enfermedad neumocócica (PCV13) • Rotavirus • Sarampión, paperas y rubéola (MMR) • Varicela • Gripe (influenza): vacunación anual a partir de los 6 meses • COVID-19: vacunación anual a partir de los 6 meses Ayude a prevenir enfermedades con vacunas Estas vacunas se administran en una serie de dosis a edades específicas. Los padres y cuidadores deben trabajar con el pediatra para asegurarse de que reciban las vacunas que necesitan. Medicaid cubre todas las vacunas infantiles recomendadas para los niños elegibles. Las vacunas se proporcionan sin costo alguno. Si tiene preguntas, comuníquese con nuestra Línea de Recursos para Madres y Niños al (505) 923-2008. Preocupaciones comunes Algunos padres se preocupan por los efectos secundarios o el número de vacunas que se administran a su hijo. Es importante saber que las vacunas se someten a pruebas exhaustivas de seguridad y son supervisadas por profesionales de cuidados de la salud. Las reacciones leves, como dolor o fiebre de bajo grado, son normales y temporales. El riesgo de efectos secundarios graves es extremadamente bajo en comparación con el riesgo de las enfermedades que previenen las vacunas.

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